miércoles, 18 de enero de 2012

CUENTO MACONDO LITERARIO

NO SABÍA QUE ERA SU HERMANA (POR MARÍA FERNANDA MOLANO HERNÁNDEZ)

Posted on | miércoles 18 de enero de 2012 | No Comments
Sangre, gritos, sollozos y paramédicos fue lo que encontró “El pillo” cuando regresó del escondite con unos cuantos gramos de la brava en su bolsillo. Al ver a su pequeña hermana de tan solo diez años sin vida, cayó de rodillas, las lágrimas comenzaron a brotar y su cabeza parecía una carretera en la que chocaban miles de recuerdos sobre Liliana.
Ese martes a las cinco de la mañana “el pillo” ya estaba listo para marcharse. Terminaba de aplicarle la dosis de morfina a su hermana. Con esta calmaba un poco el dolor que le producía el cáncer avanzado en la sangre. Un ¡te quiero Juancho! eran las palabras que salían de sus pálidos y lánguidos labios antes de quedarse dormida. Escucharla le daba fuerza y valor para continuar nadando en el horrible pantano en el que se había sumergido.
La calle estaba sola, fría y casi a oscuras. Hasta el duro de “los rastrojos” temía la salida inesperada pero mortal de alguno de los enemigos más peligrosos en esos momentos, de alguno de “los traquetos”. La muerte del “gusano” en manos de “los rastrojos” había hecho que el ambiente se pusiera más tenso de lo normal. Pero el camino por la calle de la muerte había terminado. Su parcero “el perro” lo estaba esperando en la esquina, - ¡Qué más mi perro!, ¿listo para la vuelta? Exclamó “el pillo” – ¡claro guebon, usted sabe como son las vainas conmigo! Agregó “el perro” y le entregó las llaves del “búnquer de la droga”; el lugar secreto y más importante de la pandilla paisa. Allí se encontraba una gran variedad de alucinógenos de todo el país: marihuana, cocaína, heroína...todo un banquete de drogas.
El pillo se dirigió al búnquer. En este lugar lo estaban esperando tres miembros más de “los rastrojos”. Esa mañana iban a vender una gran cantidad de heroína. La tarea del pillo era decisiva en aquel objetivo: era el responsable de manejar la camioneta en la que se iba a transportar la droga. Su destino era el norte de Medellín. Allí debía entregársela a “Don Pedro”, un rico empresario dueño de casi todas las discotecas de la ciudad.
A pesar de la comodidad que le brindaba el cargo de gerente en una prestigiosa empresa del país, la ambición de Don Pedro lo llevó a convertirse en expendedor de drogas en las discotecas.
La avanzada enfermedad que padecía Liliana la mortificaba con agudos dolores en todo el cuerpo. Ese día los dolores eran insoportables, habían desaparecido por unas cuantas horas, pero la morfina ya había hecho su efecto. Ahora necesitaba calmar esas intensas mordidas de serpientes que sentía en todo su cuerpo. Las fuertes picadas la hicieron levantar de su cama. Con gran esfuerzo llegó a la habitación de su hermano y con débil mirada comenzó a buscar papeletas de cocaína, la cual se había convertido en su salvación desde hace una semana.
Unos cuantos gramos calmaban los intensos dolores de Liliana, por eso “el pillo” no se había dado cuenta que su hermana la consumía. En las alucinaciones Liliana veía a su madre, sentía que la abrazaba y le decía: ¡Te amo mi princesita el fin de semana te voy a llevar al parque y vamos a comer helado! Los fuertes dolores mezclados con la ansiedad y la impotencia la hacían alucinar y delirar y el no encontrar a su amiga blanca como la había llamado la estremeció y desesperada comenzó a gritar: -¡amiga dónde estás, no te escondas, te necesito, estoy triste, quiero ver a mi mami….mami ya no me quieres, quiero salir a jugar al parque y comer helado!
Era toda una mansión la casa de “Don Pedro”. Una gran piscina, tres jacuzzis, hermosos carros y camionetas deleitaban los ojos de “el pillo” -¡Si sigo como voy muy pronto tendré esto y mucho más! Era su pensamiento. -¡oiga señor, el jefe lo está esperando en la cabaña! Le dijo un hombre alto, con gafas oscuras y corbata -¡Si, si qué pena es que estaba un poco distraído, ya voy para allá!
Al “perro” le estaba yendo bien. En pocas horas había vendido dos kilos entre cocaína, heroína y marihuana. De pronto, sintió que alguien le halaba la camisa por detrás, y cuando se volteó vio a una pequeña niña descalza y demacrada:
-¡Señor quiero que me dé una bolsa del polvito blanco! Y sacó de un bolsillo de su vestido sucio y roto el billete de $50.000 que había encontrado en el armario de su hermano. Los ojos del perro brillaron al ver este billete y no le importó entregarle la última bolsa de heroína que le quedaba en esos momentos a la pequeña niña.
El pillo estaba feliz. Don Pedro quería más kilos de cocaína y estaba dispuesto a pagar muy bien por ellos. Se subió a la camioneta y salió volando para el búnquer de la droga. Mientras conducía emocionado llamó al perro y le dijo: -¡Hermano habla con “el pillo”, “el marrano” quiere más cocaína y está dispuesto a pagarnos $16.000.000 por diez kilos, voy a recogerlos al escondite!
El pequeño corazón no aguantó más los efectos de la heroína, los latidos fueron disminuyendo poco a poco. La respiración de Liliana desapareció y el cuerpo se desplomó en medio de la carretera. En esos momentos venía una camioneta a 140 kilómetros por hora que arroyó el cuerpo de la pequeña, el asesino escapó y ahora la policía lo estaba buscando. La tragedia hizo que la gente se amontonara y que muchas mujeres lloraran desesperadamente porque sentían el dolor de una madre. Una madre que nunca tuvo Liliana, pues la abandonó junto a su hermano “el pillo” cuando tan sólo tenía un mes de nacida.
¡Hermanita ahora me has dejado solo en este maldito pantano, el hijo de puta que te arroyó lo pagará con su muerte, te lo juro! Pensó “el Pillo”. En esos momentos una mano sobre su hombro lo sorprendió: -“Vámonos hermano que es peligroso estar aquí, esta fue la niña a la que yo le vendí droga esta mañana”. Susurró “el perro” en el oído del “Pillo”. Estas palabras lo dejaron frío, nunca se imaginó que el asesino de su hermana lo tenía por detrás: – ¡Maldito “perro” usted mató a mi hermana! Exclamó gritando “el pillo”.
-¡Hermano perdóneme la vida, no sabía que era su hermana y por eso le vendí unos cuantos gramos de la brava, sentí su impotencia y traté de calmarla! Cuando “el pillo” escuchó estas palabras cogió violentamente de la camisa al “perro” y le dijo:
-¿Acaso la impotencia se puede confundir con la falta de amor que la puta madre no le da a uno? Claro como usted creció al lado de su gran puta madre qué va a entender de estas chimbadas! ¡Usted mató a mi hermana por su maldita ambición! Y con fuerza lo zarandeo. Ante esto el perro le contestó ofendido:
-¡Ambición que sentimos todos los que entramos a este mundo y persona más ambiciosa que usted no creo que exista sobre el planeta tierra y no le permito que se meta con mi madre!
-¡Usted se metió con lo más importante que tenía en la vida, por eso ahora tengo todo el derecho de meterme con su gran puta madre y con usted, maldito perro! y sacó la pistola que cargaba en su bolsillo y apuntó al pecho del perro. -¡Usted me acaba de quitar media vida, me dejó agonizando y la única forma de saldar nuestra cuenta es matándolo hermano! Y disparó tres veces quitándole la respiración de inmediato.
Pero el asesinar a “su parcero” no acabó la desesperanza que inundó su alma y cegó su razón, por eso, atormentado y desesperado, se disparó en la cabeza apagando también su vida y dejando la acera impregnada con la sangre de tres cadáveres.

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Sobre la autora:
María Fernanda Molano Hernández es estudiante de IV Semestre de la Licenciatura en Lengua Castellana de la Universidad del Tolima. Actualmente es integrante del proyecto de Investigación de dicha Universidad en didáctica de la Literatura llamado “Una didáctica de la literatura para la lúdica y la investigación” dirigido por la profesora Orfa Kelita Vanegas. Es coordinadora del proyecto del Nodo Tolima de Rednel que ha sido reactivado en la Universidad del Tolima en el presente año. Participó como asistente en el VIII ENEL y en el IX ENEL (Encuentro Nacional de estudiantes de Literatura y Afines) realizador por Rednel (Red Nacional de Estudiantes de Literatura y Afines) que se llevó a cabo en la Universidad del Valle en el año 2010 y en la Universidad de Cartagena en el año 2011 respectivamente. En este año participó en el Taller de Creación Literaria de Minicuento orientado por la periodista y escritora Pilar Lozano Riveros el 19 de Agosto. También asistió al Simposio Internacional de Heteronimia Poética llevado a cabo el 29 y 30 de Agosto en la Universidad de los Andes en Bogotá. En el presente año ha escrito artículos para el boletín Entérate y para la revista Seres y Saberes de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad del Tolima. Actualmente está recibiendo clases de inglés en el Centro de Idiomas de la misma Universidad. Asiste al Taller de Creación Literaria y de Interpretación Hermenéutica de la Literatura dirigido por el docente Omar González.

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿QUIÉN DIJO? (POR MÓNICA LORENA CARRILLO SALAZAR)

Posted on | sábado 17 de diciembre de 2011 | No Comments

Quién dijo qué los árboles
no se movían...
acaso no vio las hojas
caer sobre el pasto
después del movimiento
de las ramas al sentir
la brisa jugar con
los rayos del sol,
rozantes desprevenidos
del oscuro tallo que sucumbe
ante las prótesis de hierro
manipuladas por el hombre
que cae en el vacío
sin dios o diablo
como salvación.

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Sobre la autora:
Mónica Lorena Carrillo Salazar. Nací el 20 de Febrero de 1991 en la ciudad de Ibagué, cursé estudios de primaria en la Escuela Cacique Calarca, después ingrese a la Escula Normal Superior de Ibagué de la cual me gradue en el año 2007. Ingrese al ciclo complementario con enfasis en Lengua Castellana, este fue finalizado en el año 2009. Actualmente curso Licenciatura en Lengua Castellana en la Universidad del Tolima, en donde pertenezco al semillero de investigaciòn de Literatura EPELILA, dos poemas de mi autoria (ROCE y ¿QUIEN DIJO?) fueron publicados en el mes de septiembre de 2011 por el centro cultural en Palabra Realizada, antologáa de talleres literarios de la Universidad del Tolima.

FUENTE: Tomado del blog de MACONDO LITERARIO: http://macondoliterario.blogspot.com/

viernes, 16 de diciembre de 2011

DISFRUTA EN ESTA TEMPORADA DE VACACIONES 2011-2012 DE LA LECTURA DE CUENTOS EN EL BLOG DE MACONDO LITERARIO

AZAEL (POR JOAQUÍN ANDRÉS RUEDA MUÑOZ)

Posted on | viernes 16 de diciembre de 2011 | No Comments
Música que navega por entre las venas del viento,
que enredas las direcciones que sonríen las estrellas
y asientas tu presencia en el camino del crepúsculo,
vínculo vital entre la vida y la muerte,
abierto en las pupilas del recién nacido
en que la imagen no arrastra como sombra al contenido
en que toda forma es un laberinto
una dimensión precipitada en el vértigo al vacío.
La mirada extática transformada en alarido
que a medida que se desprenden las hojas del calendario,
las horas ensombrecen su asombro, los días hacen ajena su vista,
los años, a las sonrisas.
Y devienen al niño en quimera apática
donde vivir se ha construido en una ensordecedora
orgía de máquinas, ensoñación sin alma.
Los hombres, intimidados, ya no escuchan los tambores del corazón,
ni siquiera los vientos en su respiración.

Música que alimenta su sinfonía en valles de césped
y encuentra su melodía en la fricción del grillo,
su lírica en el parpadeo de la luciérnaga,
su percusión en el croar de las lagunas,
su tiempo en el devenir de las ondulaciones del río.
Tu, música, que vives en toda manifestación del universo,
inclusive tu ritmo naufraga en el ingrávido silencio,
no desamparas al niño que anhela tu presencia
y así, en las noches, te le apareces en un suave zumbido
que produce el guardián del infinito,
un diminuto mosquito,
enojado, al sentir que no escucha,
le deja una roncha en la piel
para que cuando la rasque se introduzca en su sublime orquesta
y alucine con los sonidos que produce su cuerpo,
Él, su propio instrumento.

Ya más viejo se enamoró del poder de la imagen
para traer a las junglas de cemento la presencia inmortal del monte,
vorágine elemental, amalgama de color y sombra;
y descubrió en la máquina la magia del mosquito.
Se encontró con la sagrada y olvidada meditación,
del dolor como experiencia evolutiva,
del arte portátil, el místico tatuaje
transformación de la piel en superficie-espejo
en que con el dedo se dibuja un camino sincero,
sanación del equilibrio de la imagen,
en que las cicatrices son textura del silencio,
fiel comunión entre el falo de motor y el pellejo receptor;
y cada figura es una señal, un recuerdo,
de la música que habita nuestro centro.

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Sobre el autor:
Joaquín Andrés Rueda Muñoz. Nací en Bucaramanga, Santander. Actualmente ando estudiando estudios literarios en la Universdiad Javeriana, me han publicado algunos poemas en las revistas de estudiantes de mi facultad.

FUENTE: Tomado del blog de MACONDO LITERARIO: http://macondoliterario.blogspot.com/

miércoles, 14 de diciembre de 2011

CUENTOS TEMPORADA DE VACACIONES 2011-2012 MACONDO LITERARIO

PROCESO PARA CONFIRMAR LA EXISTENCIA DE DIOS (POR JHON AGUDELO GARCÍA)

Posted on | miércoles 14 de diciembre de 2011 | No Comments
Dios existe. Para encontrarlo debes bajar. ¡No tan rápido!, así, lento, muy lento. Si tienes destreza baja con algo de ritmo, deslizando tu lengua por su abdomen, eso ayudará. Detente en su ombligo y haz un remolino, una succión y déjale un pequeño mordisco, demostrándole lo que tienes para ofrecer. Sigue bajando. Si el bosque está agreste ve directo al altar; si está transitable, no lo dudes, transítalo y palpa el altar con tu mentón. Toma postura. Guarda aire. Observa la zona sagrada y humedece tus labios. Deja que entre hasta el límite, ahógate, atragántate por unos segundos. Hay quienes esperan atrapar a Dios con uñas y dientes: están en un grave error, las uñas y los dientes raspan la textura de su misericordia, lo alejan de tu insignificante presencia. No es fácil conocer a Dios, debes esforzarte para ascender hacia su trono. Ahora baja y sube, sube y baja, juega con tu lengua, con tus labios, con tu imaginación. En el camino, sentirás que Dios se acerca y el miedo rodeará tus células, algo normal ante una inminente revelación divina.


Has sido bueno. Él, tu prójimo, tiembla, delira en un estado sagrado, sucumbe ante la grandeza de Dios. Ha traspapelado sus palabras. Ha dejado el feo hábito de reducir su realidad al contenido de un diccionario. Está sintiendo la existencia del altísimo, lo has despojado de la aptitud para nombrarlo, para hacerlo verbo. Ha despedido al Dios de la realidad y ha conocido al Dios de la verdad: está con él en el paraíso. Has sido un cristiano ejemplar. ¿Y tú? ¿Qué hay de ti y tus ganas de conocerlo? Aguarda, Dios pronto estará deslizándose por tu garganta.


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Sobre el autor:
Jhon Agudelo García (Medellín, 26 de abril de 1988) Estudiante de letras: filología hispánica de la Universidad de Antioquia. Alterna la narrativa con la lírica y las cartas de seducción. Ha sido invitado a diversos recitales de poesía (de esos donde la gente aplaude por quedar bien). No es nadaísta, postnadaísta, protonadaísta, ni zoonadaísta. Políticamente se decanta por una izquierda-centro con tendencia a la derecha. Se corta las uñas antes de que la mugre se acumule. Calienta el vino para dárselas de interesante. Se lava los dientes después de cada comida. No soporta una semana sin enamorarse. Dice que es escritor para que no lo obliguen a trabajar. A más de cinco mujeres les ha prometido amor hasta la tumba. Su tema recurrente es la muerte, sin usar la palabra -carmesí-. No es marica pero sabe reconocer a un tipo guapo. Le robaron un premio insípido en la UdeA, categoría mejor relato de ficción 2011 con su cuento Día rojo (quedó dizque de finalista). Primera mención en el concurso nacional de cuento Universidad Externado con el cuento que les comparte. Espera la noticia de los ganadores en el concurso nacional de cuento RCN (si su cuento El último viaje no es elegido, ya es finalista, nadie le quitará lo bailado). Actualmente envejece en el municipio de Bello. El cuento aquí publicado fue Primera mención Concurso Nacional de Cuento 2011 de la Universidad Externado de Colombia.


martes, 13 de diciembre de 2011

¡CUENTOS TEMPORADA DE VACACIONES EN MACONDO LITERARIO!

RECORRIDO FINAL (POR JAIME LONDOÑO)

Posted on | martes 13 de diciembre de 2011 | No Comments
La mano se pone esbelta, se acicala con la cara mientras ve pasar la calle por la ventana. Se asoma a los nudos del pelo y juega con el viento que se cuela entre las cortinas vaporosas. La mano se empina sobre el alfeizar para ver quién pasa por la acera a saludarla. La mano recorre el marco con ese dejo que tienen los movimientos solitarios de quien se sabe sola. No hay cerrojos ni grilletes que la atajen, pero no puede salir, y aunque nadie se lo impide, se queda quieta oyendo cómo el pulgar cuenta las horas sobre los otros dedos que esperan con ansia la sesión que los hace grupo en el silencio. A veces la mano salta desde la ventana hasta la silla, desciende tambaleándose como un paracaídas sobre el tapizado. Allí se apacigua un poco con las texturas; empieza a trazar dibujos incomprensibles por el terciopelo que cambia de tonalidades con el paso de los dedos. Primero pinta paralelas, luego horizontales; juega un triqui imaginario contra sí misma. Borra el resultado. Elabora un camino y una casa con su mata desproporcionada al lado. Sobre el dibujo el dedo medio inicia “Himno a la alegría”, pero sólo llega hasta el índice: al aparecer la palabra alegría todo cesa. Se van Beethoven, los trazos y cualquier indico del que se deduzca que allí hubo algo de armonía. Entonces aparece lo militar, cada uno de los dedos empieza a tocar el paño con ímpetu y precisión. Un poco cansada del concierto para la ausencia, va hasta la cocina galopando en los dedos sobre el frío de las paredes como una manada de trenes desbocados, con el humo a cuestas y sin poder apaciguarlo llega a la caja de cerillos. Enciende el fogón y pone el agua. Algo tibio también tienen los dedos al ir por los anaqueles tras el plato y la taza. Sabe que es mejor no tomar azúcar cuando hay amargura, esas digresiones ocasionan tristezas más profundas que las certezas. La mano toma una de las bolsas del té, la deposita con cuidado en el fondo de la taza. Siente un poco de rabia con el agua que también la hace esperar, aunque sabe de memoria que ella no faltará a la cita con el silencio. La mano sale de la cocina para no observar en la lentitud del agua el otro recorrido que hace el tiempo cuando se estira empecinado. Se asoma un poco al espejo del baño y nota que está algo húmeda, se mira en la ceja a ver si los nervios le han dejado algo de dignidad al pulso. Quién sabe si la nostalgia también opera a lo largo de las uñas y obliga a las manos a empuñar las armas contra las hojas secas que penden de las ramas: la mano las toma, las arruga con rabia, y las tira a la caneca como sin con esa acción se pudiera deshacer de todo el pasado, de la amnesia que sufren los que no la visitan. Sosegada regresa a la cocina por el agua que bulle, roza con desgano el talego del pan. -Migas, esa es la vida, migas-, recuerdan los nudillos al lado de la nevera que ronronea como el gato erizado indicando que todo se congela. Un poco de agua fría ablanda el dolor ocasionado por el grito de vapor que salió de la tetera. El agua corre como los segundos por las venas, la luz de la tarde que se cuela baila con las tonadas que canta el sifón al compás de los dedos adoloridos que se sacuden bajo el chorro. La mano se sabe de memoria los datos que la dejan a la deriva en el cuarto que habitan los silencios, se calienta las yemas con el calor de la taza que se balancea entre los dedos. Por fin toma lo que busca, hace de su viaje por los contornos metálicos una pequeña nota en los gestos que despiden el aire.

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Sobre el autor:
Jaime Londoño. Bogotá 1959.Escritor, editor y profesor universitario. Se graduó de literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá. Organizó, junto con otros poetas, el Primer encuentro de niños poetas colombianos. Promovió el Segundo encuentro de estudiantes de letras y ciencias sociales, patrocinado por La Facultad de Literatura de la Universidad Javeriana. Libros de poemas:Hechos para una vida anormal 1997, Alquimistas Ambulantes 2001, Mago sólo hay uno 2004 y Fantasmas S.A. 2007. De historia: Epitafios: algo de historia hasta esta tarde pasando por Armero. Compiló: Antología de la poesía joven. Textos educativos: Competencias escriturales de prejardin a once. Traducción:El alma del hombre bajo el socialismo de Oscar Wilde. Coordina para la Casa de poesía Silva talleres dirigidos a los niños de los colegios distritales, dentro del programa Escuela-Ciudad-Escuela. Tiene un taller de poesía gratuito desde hace 10 años los domingos a las 3 pm en el parque de Usaquén, dirige la Editorial Domingo Atrasado y dicta clases en la Universidad Autónoma de Colombia.

Tomado del blog Macondo Literario
Encuentra este cuento y muchos más ingresando al blog: http://macondoliterario.blogspot.com/